Los escaparates se visten de fotografías

La fotografía ha tomado este mes las calles y los visitantes que estos días disfrutan de la oferta turística oñatiarra de Semana Santa no son ajenos al festival bienal Argi. Decenas de instantáneas buscan la complicidad del público tras los escaparates de los comercios de Txanda o en escenarios tan dispares como la azoka, distintos rincones del municipio, Eltzia o Gandiaga Topagunea.

Uno de los platos fuertes es 'Argizaiola 2018', un recorrido visual por trabajos que han sido premiados en diversos certámenes de Euskal Herria. Son los 'oscars fotográficos vascos', y pueden verse, hasta el día 5 de mayo, en los escaparates de los comercios de Txanda.

A este certamen lo llaman «el concurso de concursos» y no es para menos. Organizado anualmente por la Federación de Agrupaciones Fotográficas del País Vasco, en él pueden participar solamente aquellos fotógrafos residentes en Euskadi, Navarra e Iparralde que hayan sido premiados a lo largo del año en alguno de los concursos promovidos por la Federación.

La historia de este Trofeo se remonta a 1973, cuando responsables de distintas Agrupaciones Fotográficas del País Vasco conversaban sobre la hipotética creación de una Federación. Surgió entonces la idea de organizar un concurso, que se materializó en la primera edición del Trofeo, con la particular característica de que solo podrían participar en él fotografías previamente clasificadas en diversos certámenes. A aquella primera edición le siguieron muchas más y, aunque hubo un paréntesis de varios años, el Trofeo Argizaiola volvió en 1995 con renovada fuerza y con algunos cambios: desde la década de los 90 son los fotógrafos premiados en los concursos base quienes reciben una invitación a participar. Y lo hacen con absoluta libertad, presentando las imágenes que ellos desean -cinco por premio obtenido, hasta un máximo de quince-.

Así, en la trigésimo séptima edición del certamen, que se celebró el año pasado, el jurado analizó un total de 217 fotografías, de treinta y cinco autores, entre las que se alzó vencedora una de las realizadas por el tolosarra Asier Garagarza. Por su parte, los dos accésit recayeron en las fotografías de Xabier Mata, de Legorreta, y del irundarra Andrés Indurain.

Muchas y diversas miradas

Mismo calendario tiene la exposición 'Ibaia ez da leku bat: La mirada al río Odra en Wroclaw (Polonia)', de Nagore Legarreta, que puede verse en la plaza. Las imágenes surgieron en la ciudad polaca el verano del año pasado, gracias a la beca artística coordinada por Etxepare y Air Wro. La fotógrafa dio continuidad a su trabajo fotográfico realizado en casa, sobre el río Urumea, en el río Odra, donde los recipientes cilíndricos convertidos en cámaras estenopeicas fueron colocados en la superficie del río.

Para este proyecto, Legarreta por primera vez experimentó con papel analógico en color en las latas. «Quería explorar los matices de la luz solar natural, cuáles son sus cualidades en Wroclaw durante el verano y cómo reacciona cuando entra en contacto directo con la superficie del papel analógico, cuál es su estado de ánimo» ha explicado.

Los arcos de la plaza, a su vez, la exposición 'Plaketak' de la donosriarra Aitziber Orkolaga. Colección de gran formato que aborda el paisaje y la memoria desde la fotografía intervenida. «¿Cómo construir el suelo donde pisamos?».

La plaza de verduras es también, hasta el 5 de mayo, escaparate fotográfico de 'Gu', del arrasatearra Xabier Atxa, que ha intevenido algunas paredes de la azoka al más puro estilo de arte callejero, utilizando papel y cola.

El parque de Antixena también expone obras estos días,en concreto la colección 'Barrubaso', en la que la orereretarra Mendi Urruzuno combina técnicas y formatos para acercarnos a un universo poético que aborda, desde lo íntimo, la enfermedad de su padre.

'Beste begirada bat' es una de las exposiciones que mejor acogida ha tenido desde su inauguración. Muestra en Eltzia, la visión de un grupo de refugiados sobre Oñati. «La fotografía en un modo de mirar y detrás de esa mirada hay un persona, con sus vivencias, cultura y valores. Dos personas que nunca sacarán la misma foto de la misma situación» explican desde Ilunpetan. Por eso les pareció interesante ver Oñati, con sus ojos, «con ojos nuevos, aprendiendo más sobre ellos y sobre nosotros mismos».

Otro éxito es 'Ispiluak', un clásico del festival que permite contemplar fotos antiguas, observadas desde el mismo lugar, hoy en día. «El tiempo nos lleva adelante ininterrumpidamente. El presente se convierte inmediatamente en pasado. Con el fin de combatir la dirección que nos lleva siempre hacia adelante, hemos llenado la calle de fotos antiguas» relata.

El paseo fotográfico concluye en Arantzazu, en Gandiaga Topagunea con el fruto de residencia artística a dúo de Elisa Gallego y Antonio Guerra.

 

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