El comercio local resiste en Errenteria

Las vacaciones de Semana Santa han traído al municipio una sensación de (necesaria) tranquilidad. Las calles se muestran más vacías de lo habitual con muchos vecinos y comerciantes aprovechando los días festivos para alejarse de la cotidianeidad. Si acaso se atisba alguna multitud en esos bares que no tienen el descanso por norma.

Esta fugaz sensación contrasta con el día a día de un municipio que destaca por la activa vida comercial que realizan sus habitantes, en la que se sigue teniendo muy en cuenta a los comerciantes locales, tanto nuevos como veteranos. Lo cierto es que las amenazas han estado y siguen estando ahí. La llegada de las grandes superficies, la todavía reciente crisis económica o los gigantes de internet han minado la moral y las ventas de un pequeño comercio que por fortuna, aún resiste las embestidas del mercado.

Varios comercios emblemáticos de Errenteria son un buen ejemplo de esa resistencia, como la joyería Ayestarán de la calle Madalena, regentada por la misma familia desde hace casi 48 años. «Seguimos teniendo clientela, aunque sobre todo es gente mayor, los jóvenes cada vez menos», afirma Yolanda, que lleva inmersa en el negocio desde que tenía cuatro meses. «La gente de una, viene, pide consejo, y le asesoramos, los jóvenes vienen más a tiro hecho», explica. Internet es uno de sus mayores adversarios comerciales, aunque Yolanda está convencida de que en la tienda física se sigue teniendo «más formación sobre el producto» y que las garantías del pequeño comercio «no te las dan muchas tiendas de internet». Respecto al futuro, confía mucho en el taller del que disponen y en sus servicios de reparaciones ya que la venta en este mercado «cada vez se reduce más». Además de la dura competencia, el pequeño comercio errenteriarra se enfrenta al relevo generacional, ya que estos negocios son, en su mayoría, gestionados por un ámbito familiar. El principal escollo es que las nuevas generaciones se resisten a heredar las profesiones de sus progenitores. «Como la familia no siga, muchos comercios irán cerrando, no sólo en Errenteria si no en todos los municipios», concluyen desde la joyería, dispuestas a atender a una nueva clienta.

«En las tiendas físicas se sigue teniendo mucha más formación sobre el producto»

Las tendencias también pueden convertirse, dependiendo del mercado, en enemigo del comercio local. Que se lo digan a María, encargada de la mítica pastelería Hermanos de Paula, fundada por su padre y su tío allá por el año 1951. «A nosotros nos ha tocado enfrentarnos, además de a la crisis económica, al hecho de que las tendencias han convertido el pastel en el último demonio» afirma María en referencia a todos esos hábitos y dietas saludables que excluyen a la pastelería y que están tan en boga en estos días. «Una cosa es la pastelería tradicional, que trabajamos con muy poquito azúcar y con las grasas muy justas y otra cosa es la fabricación industrial», explica María añadiendo que el dulce es «una comida más» de la que hay que buscar «un buen producto».

Para Roque, de calzados Roque-Ibai Lehor, el negocio «se ha estabilizado y ya no está en caída libre como hasta hace poco». Él mismo recuerda como hace cerca de 7 años las ventas comenzaron a caer, ocasionando una de las peores épocas de los 53 años que lleva su familia trabajando en alguna de las dos zapaterías que regentan en los aledaños de la plaza Xenpelar. Aunque se ha ido recuperando lentamente, para Roque «la mentalidad del consumidor ya no es la misma, ahora la gente prioriza el ocio y prefiere irse a cenar por ahí y tener un par de zapatos en vez de dos pares». A su vez, en el mercado del calzado existen otras variables que afectan al buen ritmo de las ventas. «Para nosotros es importante que haga el tiempo que tiene que hacer en cada temporada», explica Roque en referencia a los vaivenes climatológicos de los últimos meses. Otro dato curioso que aporta el comerciante es que «se vende menos cuando hay unas elecciones cerca» y aunque no conoce expresamente el motivo, sí que ha notado que en estos últimos años, con tantas llamadas a las urnas «ha habido más incertidumbre a la hora de comprar».

Un trato personalizado

Maika y Trini son las artífices de TM, una tienda de muebles, decoración y reformas situada en la calle Alfonso XI, que tras más de 15 años en el negocio se han ido reinventando haciendo del trato personalizado su valor añadido. «En nuestro caso, nuestros clientes vienen porque trabajan y no tienen tiempo o necesitan ayuda en materia de muebles y decoración, aunque siempre hay gente que viene a salsear. Por fortuna, nuestro modelo de negocio evita este tipo de casos», explica Trini en referencia a la cultura de investigar, comparar y 'darle mil vueltas' que ha instaurado internet. A pesar de ello, para ellas la gran red es una oportunidad, «un gran escaparate que te permite crear redes y encontrar clientes sin una gran inversión económica», afirma Maika, que es además la actual presidenta de la asociación de comerciantes y hosteleros Errenkoalde. En este contexto, la citada asociación se encuentra actualmente trabajando con el Ayuntamiento y la Agencia de Desarrollo de Oarsoaldea para extraer las conclusiones de un estudio que ayudará a los comerciantes a establecer los hábitos actuales de consumo de la ciudadanía y localizar las principales problemáticas, que según afirma Maika, «van más allá del peso actual que tiene internet».

 

«Internet es un escaparate que te permite captar clientes sin una gran inversión económica»

 

En definitiva, todo hace indicar que el pequeño comercio tendrá que dejar de ir a contracorriente y adaptarse a las nuevas tendencias, aunque deberá ir siempre de la mano de esa atención y asistencia formada que hace que los errenteriarras sigan confiando, en su gran mayoría, en las tiendas de toda la vida.

 

https://www.diariovasco.com/oarsoaldea/errenteria/comercio-local-resiste-20190419001416-ntvo.html?fbclid=IwAR3ryPkw_PH5sg95Muc8UxC8PB6pjIa8whjh4_QReiiEBJyW5mJhuSjzZZg