El comercio vasco vive su peor inicio de año de la última década

Se alquila. Se vende. Se traspasa. Las calles de Euskadi están pobladas de locales vacíos en cuyos escaparates salta a la vista uno o más carteles que repiten alguno de estos tres enunciados. Cartulinas que hace apenas cinco años desaparecían a los pocos días o semanas, y que hoy parecen destinadas a poco más que acumular polvo. Se cierran tiendas y establecimientos y apenas se abren nuevos. Y es que el comercio vasco atraviesa sus peores momentos de, al menos, la última década. Así lo atestigua el índice de comercio al por menor publicado esta semana por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que revela que el sector acumulaba hasta abril el peor inicio de año desde 2003 -último año al que se remite la estadística- en lo que a ventas se refiere.
 
Los datos hablan por sí solos. Las ventas del comercio al por menor (descontando las gasolineras) en Euskadi cayeron en abril un 9,3% respecto al mismo mes del año pasado, cuando después de tres años de crisis estaban reducidas ya a niveles de 2003. Respecto a aquel año, el comercio vendió el mes pasado un 9,2% menos. Y si la comparación se hace respecto a abril de 2008, en el apogeo de la expansión económica y justo antes de que estallara la crisis, la caída de ventas es ya de un 20,8%.
 
No es algo puntual. La tendencia se agrava mes a mes. Así, el índice de ventas, que en enero estaba en 94,9 puntos, pasó a 81,3 en febrero, se recuperó hasta 89 en marzo pero volvió a caer a 78,6 en abril. En todos los casos se trata de los índices más bajos en sus respectivos meses desde 2003.
 
Y eso que el índice incluye a todo el sector comercial, incluidas las grandes cadenas, que soportan mejor la caída del consumo. Peor le va a la pequeña tienda individual o a las pequeñas cadenas. El sector está preocupado y no es para menos, ya que detrás de esta caída no está solo el efecto de la crisis, que también. Coro Otegi, responsable de comercio de la Cámara de Gipuzkoa, confirma que, en el caso de las tiendas y establecimientos tradicionales,  «no solo la crisis, también los cambios de hábito de los consumidores están afectando» a su actividad.
 
Un consumidor que compra menos y, cuando lo hace, se decanta antes por las grandes cadenas unimarca en el caso de la moda, o de las grandes superficies en el caso de la alimentación, menaje, electrodomésticos... Ello hace que «el músculo financiero que tenía el comercio tradicional se esté agotando».
Desde la Federación Mercantil de Gipuzkoa, Itziar Rodríguez coincide en que «la capacidad de resistencia del comercio está llegando a su límite» a pesar de que «el comercio urbano ha demostrado una gran capacidad de resistencia estos largos años de crisis gracias a que sus estructuras son más flexibles».
Ambas destacan que, como para otros muchos sectores, uno de los principales problemas del comercio es la «imperiosa necesidad de financiación».
El lado positivo es que el empleo en el sector aguanta, con una caída de apenas un 4% desde los máximos de 2008. No obstante, la viceconsejera de Comercio del Gobierno Vasco, Pilar Zorrilla, advierte que las «caídas importantes» de ventas que se están produciendo este año «pueden impactar en el empleo» durante los próximos meses. El comercio vasco emplea a más de 130.000 personas, el 14% de los puestos de trabajo que hay en Euskadi, y aporta 5.496 millones de euros al PIB, según datos del Eustat relativos al año 2010.
 

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