Bilbao pierde su motor

De nuevo volvemos a ver como el Ayuntamiento ha decido echar el resto para que la multinacional Starbucks instale una cafetería en Bilbao. El evento lo merece, si es necesario cambiar las normas urbanísticas para que la franquicia americana encuentre acomodo, se cambian. El lugar elegido es el local que abandona Louis Vuitton en la gran Vía bilbaína. Aparentemente mal sitio, porque no tiene mucha planta y los sótanos suelen chocar con la ley de accesibilidad, el ascensor o elevador comería mucho y quedarían pocos metros para hacer rentable la operación. Quizás habrá que tomar medidas excepcionales que en ningún caso se aplicarían si el empresario fuera local. Las multinacionales traen inversión y riqueza a Bilbao y La hostelería de Bilbao necesita que Mr. Marshall ilumine su camino con café de dudosa calidad a 3€. Bienvenido!!

Hagamos un pequeño análisis económico y de futuro de lo que parece ser la única política comercial del Ayuntamiento de Bilbao, traer grandes marcas internacionales para que ocupen los mejores locales de villa. Así mejoraremos la posición internacional de la Villa y hará que los turistas vengan a manadas al ver nuestro atractivo comercial.

Nada más lejos de la realidad, el tramo semi-peatonalizado de la Gran Vía bilbaína ha perdido en poco más de una década todos sus operadores locales y se ha convertido en un clon de lo que podemos encontrar en cualquier ciudad europea o del mundo. El salón de Bilbao está reservado para un señor que no dudará en salir corriendo cuando el menú bilbaíno no sea de su agrado.

Esta política, en todo caso, sería comprensible si el centro de Bilbao estuviera tomado al asalto por turistas occidentales, al estilo de Praga, Venecia o Barcelona. El turismo en Bilbao, no nos engañemos, se reduce a dos meses en verano y el resto del año distinguimos al turista porque destaca con su plano y cámara entre la población bilbaína. La incidencia del turismo en el comercio de Bilbao, si algún día nuestras instituciones se animasen a hacer un estudio serio, no llega ni por mucho al 0,1% del total de las ventas. Quizás por ello nunca se ha hecho, y así de paso evitamos asumir la responsabilidad de ciertas decisiones que han perjudicado el comercio local de la ciudad.

El comercio de Bilbao y también el de la Gran Vía se han alimentado y se alimentan del consumo que realizan en él, los ciudadanos de Bilbao y de toda Bizkaia. Bilbao ha sido siempre un gran centro comercial que ha atraído históricamente a consumidores de nuestra área de influencia. En su atractivo comercial destacaban los innumerables comerciantes locales que conformaban una oferta difícil de emular por los centros comerciales periféricos.

Han pasado los años y Bilbao está tomado por las franquicias y las grandes cadenas. Sus calles han perdido personalidad y la otrora exclusiva Gran Vía está plagada de firmas populares destinadas al público femenino de temprana edad. Sólo la pastelería Arrese con su cartel en Euskera indicando su año de fundación es capaz de aguantar en semejante océano lleno de tiburones. Eutsi gogor ¡!

Las cosas cambian y cada vez más rápido, paralelamente estamos inmersos en una profunda crisis que ha reducido drásticamente la capacidad de compra de la ciudadanía. Buena oportunidad para deshacernos de la competencia local, pensarían las grandes cadenas. Nada más lejos de la realidad. Porque aparece en escena el fenómeno que supone la compra masiva de ropa y complementos por internet. Esta compra se incrementa vertiginosamente a un ritmo anual por encima de los dos dígitos porcentuales (15,1% en el año 2013), y curiosamente está afectando más a los grandes centros comerciales periféricos que al comercio tradicional. Este aspecto ha sido estudiado ampliamente en Estados Unidos y en Unión Europea y las conclusiones indican que el consumidor por norma general acude a las grandes superficies a comprar productos más estandarizados que los que consume en el comercio local.

El Centro comercial Artea de Leioa ha perdido el 15% de sus visitantes desde el año 2009 al 2013, pasando de 6.109.024 a 5.275.785, según datos aportados por el propio centro. Y el decremento en el primer trimestre de 2014 es del 4.32% con respecto al año pasado. Max Center en Barakaldo ha perdido el mismo porcentaje, siempre insisto según sus propios datos, pasando de 6.840.794 en el 2009 a 5.891.831 en el 2013. Algunas tiendas consultadas opinan que los datos son muy optimistas.

El resultado es que Bilbao como centro comercial urbano, ya no ofrece el atractivo suficiente a su zona de influencia como para obligarle a comprar unos productos que tiene al alcance de un clic en el ordenador de su casa o en su inseparable smartphone. La Gran Vía ya no es el motor de atracción de antaño, no seduce más que a quinceañeras con limitada capacidad adquisitiva. Con ello no sólo han disminuido ventas las franquicias y cadenas, también el comercio de las zonas comerciales cercanas a las principales arterias de la ciudad ha visto como el comercio se reduce al de cercanía. El motor se ha parado y con él el coche del comercio de atracción.

El cierre de comercios ha sido cantado uno a uno por los periódicos como si de los goles del Athletic se tratarán. Algún responsable municipal se ha dado cuenta de lo feo que queda la proliferación de se vende o se alquila por la ciudad, y no ha tenido mejor ocurrencia que liberalizar la apertura de negocios de hostelería. Este hecho ha perjudicado gravemente a los hosteleros ya establecidos que llegaron a pagar cantidades astronómicas por la licencia y ha provocado una proliferación de locales de hostelería que ha desvirtuado el mix comercial de numerosas zonas. ¿Alguien se ha dado cuenta que ya casi no quedan zapaterías y tiendas de moda de hombre en el Centro?

Para rematar la sucesión de despropósitos comerciales de nuestros responsables municipales, quieren realizar una huida hacia adelante. Como las ventas han caído, o mejor dicho, como las ventas de las grandes cadenas que hemos traído a Bilbao han caído, declaremos Abando, Casco Viejo y Deusto zonas turísticas y así posibilitaremos que las grandes superficies puedan abrir en domingos y festivos. Recordemos que los comercios menores de 150 metros cuadrados ya tienen libertad de apertura y si no abren es porque subir la persinana no compensa los costes, porque disfrutan el día de descanso o por no generar problemas de conciliación laboral con los trabajadores. Nos gustaría saber que bondades encuentra el Ayuntamiento de Bilbao a la medida, cuando no ha funcionado en Madrid, no ha producido efecto ni en el consumo, ni en las ventas, y por el contrario ha provocado una caída del empleo en el sector. Está claro que el Ayuntamiento ve turistas donde nadie los ve, hay que estar dotado del sexto sentido para encontrar a los famosos turistas de Deusto.

El único efecto evidente de esta medida es la redistribución de la demanda ya existente hacia las grandes cadenas y almacenes, que en este caso sólo pueden ser el Corte Inglés, Decathlon, grupo Inditex o FNAC. Recordar que el sueldo medio de la gente que trabaja en FNAC es de 900€ y que se recientemente han tenido que salir a la huelga porque la dirección les propuso reducirlo un 15% a 765€. No obstante pocos son los trabajadores que llegan a esas cifras, ya que la mayoría trabajan a tiempo parcial.

La falta de proyecto de país y modelo de sociedad que tenemos en Euskadi permite divergencias en las políticas municipales que convierten el mapa comercial en un Belén, que no olvidemos, está perjudicando a la economía local.

No es razonable la disparidad de criterios que nuestros representantes institucionales muestran. Mientras el director de comercio aparece en Expansión mostrando su satisfacción con la regulación horaria actual, la viceconsejera de comercio anuncia en Deia unos meses después que va a liberalizar horarios para con un supuesto apoyo al turismo, favorecer la apertura de las grandes superficies y cadenas. Todo porque así lo solicita el Ayuntamiento de Bilbao, que por lo que conocemos no tiene a nadie con experiencia en el sector comercial.

Nos parece incomprensible que se omita la opinión del Director de Comercio de Gobierno Vasco, una persona con 20 años de experiencia, que fue comerciante y máximo responsable entre otras de Bilbao Dendak. ¿Ha consultado el Ayuntamiento de Bilbao al que había sido hasta hace poco más de año el encargado de dirigir el sector comercial? Si no es así, ¿A quién han consultado?

Recordar que el Guggenheim fue inaugurado hace 17 años y la planificación urbanística de Bilbao se hizo hace 20 años. Desde hace tiempo todo lo que se anuncia en Bilbao desde hace años es puro engaño virtual, Detrás de todo lo que se promete y anuncia, política virtual, espejismos, fuegos artificiales…

La realidad es que sólo se favorece la implantación de empresas que no vienen a animar nuestra vida comercial, sino a llevarse una parte de la tarta. El comercio urbano bilbaíno está deprimido y con muy mal pronóstico.

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