Los 92 centros KZGunea de Gipuzkoa seguirán en activo el año que viene

Una veintena de personas busca información sobre la duración del embarazo de las canguras en los ordenadores del KZGunea de Irun. Unos minutos antes, el objeto de su búsqueda había sido el pincho más caro que ofrecía un bar en su página web. En realidad, lo que están buscando es empleo, y se están preparando para hacerlo en las mejores condiciones en uno de los cursos más demandados de cuantos ofrecen, en colaboración con Lanbide, los centros KZGunea de Euskadi.

Las explicaciones de la monitora y las observaciones ocasionales de los alumnos no parecen distraer a las personas que ocupan todos los puestos de navegación del KZGunea, otro de los servicios fundamentales -y completamente gratuitos, como todos los demás- de este centro. Es el de Irun, pero podría ser cualquier otro de características similares. Todos ellos, divididos en tres categorías en función de la actividad que tienen y los servicios que prestan, son las piezas fundamentales de una red que nació en 2001 a raíz del Plan Euskadi en la Sociedad de la Información (PESI) y que ha llegado a contar con 277 centros, 92 de ellos en Gipuzkoa, por los que han pasado más de 400.000 personas.

El año pasado lo hicieron 55.049 (el 59% eran mujeres), y los últimos datos provisionales de 2013 contabilizaban cerca de 49.000, con predominio femenino y una presencia creciente de un colectivo que, lamentablemente, sigue creciendo: el de los desempleados. Para ellos el reciclaje personal y profesional no es una opción, es una cuestión vital. Son ya el 37%, 17 puntos más que en 2011, siete más que el año pasado. Los jubilados también acuden cada vez más a los cursos (eran el 9% en 2011, son el 20% este año), y menguan los representantes de la población activa, desapareciendo prácticamente los estudiantes, que apenas son el 3%.

Continuidad garantizada

Sobre el futuro de los KZGuneak se ha hablado mucho estos últimos meses. Ha habido preguntas y proposiciones no de Ley en el Parlamento, campañas en las redes sociales y peticiones de firmas. Luis Mª Guinea, responsable del proyecto en EJIE, la Sociedad de Informática del Gobierno Vasco a quien le fue encomendada la dirección de una iniciativa en la que también tienen un papel destacado los ayuntamientos, que ponen los locales, asegura que la continuidad de los centros está asegurada. También lo hace Berex Ortiz, coordinador de los mismos: «Siempre existe la posibilidad de altas y bajas por distintas razones, pero en principio los 92 centros KZGunea de Gipuzkoa seguirán activos el año que viene».

Guinea avala su afirmación con otros tres datos: «En breve se va abordar una importante renovación del equipamiento (la edad media de los equipos oscila entre los dos y los cuatro años), estamos inmersos en nuevos proyectos como la formación 'online' y vamos a abordar la reflexión sobre las áreas que debe contemplar en el futuro la actuación de los KZGuneak».

A efectos prácticos, la partida prevista en el proyecto de presupuestos para 2014, a expensas de lo que suceda en el Parlamento el viernes, es similar a la de 2013, que a su vez mantuvo la del año anterior, que sí había sufrido recortes con respecto a la de 2011. Lo que probablemente traerá cambios es la nueva adjudicación, por un año prorrogable con otro, de los 'Servicios de Despliegue Operativo y Oficina Técnica del servicio KZgunea'. Con un presupuesto de 3.780.000 euros y una tramitación un poco accidentada que todavía no ha concluído, el 'despliegue operativo' consiste básicamente en el equipo humano que presta servicio en los centros, desde los coordinadores a los asesores y los dinamizadores.

Es previsible que una nueva adjudicación comporte cambios que no satisfagan a todos, y también es fácil de prever que el proyecto KZGuneak, al igual que otros muchos servicios públicos, sufra los efectos de los tiempos que corren. Luis Mª Guinea, en cualquier caso, asegura que la principal estrategia de adecuación a las circunstancias será «optimizar al máximo los recursos» para evitar que los servicios se resientan en lo esencial.

De hecho, aseguran, ya se están tomando medidas en esa dirección, como la exigencia de un número de participantes mínimo para impartir cursos o la «visión comarcal» de los KZGuneak, buscando ofertas complementarias que eviten duplicidades. Así, por ejemplo, para que se imparta un curso se tienen que cubrir como mínimo el 70% de los puestos disponibles, que varían en función de los centros, y «si en una localidad no se completa se le propone al interesado que se traslade a una localidad vecina o, en el caso de San Sebastián, de un KZGunea a otro». Tanto Guinea como Ortiz admiten que hay usuarios que no acogen esas propuestas de muy buen grado, pero «tampoco es viable, y menos en el momento actual, que se impartan cursos para dos y tres personas, cuando se podrían integrar en un grupo más amplio en un KZGunea cercano».

Adaptarse a los tiempos

Ahora toca adaptarse a los malos tiempos, pero en doce años de existencia el proyecto se ha adaptado a muchos cambios en un ámbito, el de las nuevas tecnologías, que si por algo se caracteriza es, precisamente, por la velocidad a la que ha ido transformándose.

A finales del año en el que nació el proyecto, por ejemplo, la mitad de la población vasca mayor de 15 años tenía ordenador en casa, y algo más que una cuarta parte de los hogares tenía conexión a internet. Eustat destacaba recientemente que en más del 90% de los hogares con niños y adolescentes hay ordenador, y que tres de cada cuatro familias vascas tienen conexión a internet.

El panorama y las necesidades, por lo tanto, han cambiado de manera considerable. Esos cambios se han reflejado en la oferta formativa de KZGuneak, que se basa en seis cursos de distinta duración -oscilan entre las 12 y las 20 horas- dedicados a los temas que se consideran troncales: internet básico, e-Administración, Google Apps, imagen y sonido, redes sociales y software libre. Esos programas se complementan con otras propuestas formativas más específicas y, últimamente, con las dirigidas a capacitar a los demandantes de empleo para que sepan moverse en la red, un caladero imprescindible para quien busca trabajo. «Ya casi nadie coge currículums en papel, hay que enviarlos por internet», apuntan. En uno de los puestos de navegación, un usuario inusualmente joven da los últimos toques al suyo.

La alta demanda de ese curso para personas que buscan trabajo -el que más interés despierta junto con el de redes sociales, signo de los tiempos- es uno de los cambios que ha observado en los cinco años que lleva en el KZGunea de Irun su dinamizadora, Aroa Ugarte. No obstante, sigue teniendo un grupo de fieles prácticamente inmunes a los cambios, usuarios sobre todo de cierta edad, que hacen curso tras curso y acuden regularmente a aprovechar los 45 minutos de navegación gratuita y asistida que facilitan los KZGuneak.

Desde el privilegiado puesto de observación que ofrece un centro «por el que pasan entre 70 u 80 personas al día», está viendo que, tras un período de cierto descenso en el número de usuarios, se está recuperando la línea ascendente. Y también ve cómo aflora una bolsa de usuarios jóvenes, apenas entrados en la treintena, que han pasado por encima de los primeros años de alfabetización digital a causa del trabajo y que ahora, muchas veces a falta del mismo, sienten la necesidad de recuperar el tiempo perdido. «Reciclarse» es para Aroa la palabra clave. «A lo mejor han estado utilizando ordenadores en el trabajo para tareas muy específicas, pero nunca lo han hecho como usuarios ordinarios, y ahora se dan cuenta de que sin saber desenvolverte con un ordenador estás absolutamente limitado».

Limitado no solo desde el punto de vista laboral, ya que la vida cotidiana, en aspectos como las relaciones con la administración, está muy condicionada por la capacidad de valerse de las nuevas tecnologías. Y ahí es donde entra en juego el servicio personalizado y directo que, más allá de los cursos, ofrecen los KZGuneak. La dinamizadora del centro irunés, que como la inmensa mayoría está en locales municipales, tiene clasificados por orden de frecuencia los problemas que tienen que ayudar a resolver a los usuarios: «Las vidas laborales, las citas con el médico, los puntos del carnet, Hacienda cuando toca...». Porque cada vez es más difícil obviar el hecho de que sin internet muchas puertas permanecen cerradas.

Son también los dinamizadores los que «cuando tenemos tiempo», responden a consultas cada vez más frecuentes y más complicadas sobre esos nuevos puntos de acceso a internet que son los smartphones y las tabletas, artilugios que parecen diseñados por nativos digitales para que los pre-digitales pongan a prueba su paciencia y su autoestima. Ese es, por cierto, uno de los próximos retos del programa. «Ya estamos haciendo cursos con las tabletas, pero al tema de los smartphones le tenemos que dar una vuelta, porque cada terminal y cada usuario son un mundo», apunta Juan Mª Guinea.

http://www.diariovasco.com/v/20131222/al-dia-local/centros-kzgunea-gipuzkoa-seguiran-20131222.html

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